Me ha gustado ver una película que muestra la relación perdida del hombre con la naturaleza, tal y como es (o más bien, tal y como fue para Marcos). Sí, es verdad que roza el formato de documental. Sin embargo, yo salí del cine con la sensación de haberme encariñado con cada uno de los protagonistas, que en este caso son un lobo, un búho, un hurón y un niño, sentimientos que no me despierta un simple documental, por muy bueno que sea. Es una película que nos recuerda que nosotros también somos animales, y que no siempre las características que nos diferencian de ellos son buenas.
Así que, si queréis verla y disfrutad, no busquéis una película de acción, ni de drama, ni de crítica social, buscad sólo una película realista y visual, muy visual. Abrid bien los ojos y oídos y disfrutad de la fotografía y la música, ambas fantásticas.
Debo reconocer que en mi opinión tal vez influya que soy cordobesa y ayer me enamoré de mi Sierra Morena(¡qué guapa sale en cada una de las fotografía de Entrelobos!),y que estudié Montes y disfruto con la naturaleza. Probablemente, esta es una película perfecta para mí y mi opinión esta vez es aún más subjetiva de lo que debería. De cualquier modo, tengo que darle las gracias a Gerardo Olivares, porque ayer me emocioné, me sentí más cerca que nunca del bosque y animales autóctonos de mi tierra y experimenté unas ganas increíbles de conocer a Marcos. Le felicito por el gran homenaje hecho a su vida, sin aspavientos.
Y gracias Gerardo, porque, en definitiva, tu película ha sido la que ha conseguido que despierte de mi letargo y rompa con estos 4 meses de silencio bloguero.
