domingo, 15 de abril de 2012

La dificultad del punto medio

En mi opinión, los retos se encuentran en los puntos medios, en las intercepciones, en los solapes, la unión...hay muchas maneras de describirlo. No paro de observar cómo existe una inercia que nos mueve hacia los extremos. Y esto ocurre en distintos ámbitos: podría estar hablando de política, de moda, o de cualquier otro tema, pero hoy me centraré en la ciencia.

A veces el "centro", el punto medio, está visto como aburrido y monótono. Es más interesante estar metido en el meollo de una cuestión, esto es, en el tema puntero. Sin embargo, no todo es blanco o negro, se dice, también hay gris. Pero el gris se rechaza. Es menos intenso, menos excitante, es algo, pero nada a la vez. Y sin embargo, yo encuentro en los "puntos medios" los mejores retos escondidos.

En los límites entre disciplinas es donde surgen los desafíos, las dificultades más ocultas, pero más complejas. Es el caso del tema que abordo: desde las primeras lecciones de ciencia que recibimos, siempre hemos diferenciado el mundo acuático del terrestre, de forma que a la hora de elegir especialidad, casi sin darnos cuenta, estamos eligiendo y definiendo claras barreras del terreno de la ecología en el que nos movemos. Y es cuando alguien penetra en la interfaz entre ambos mundos cuando se descubre el abismo que se ha creado a base de separatismos involuntarios. Los científicos del mundo acuático están interesados en ciertos factores, describen parámetros expresados en ciertas unidades de medida mientras que al otro lado de la barrera, los ecólogos terrestres se centran en distintos factores ambientales y expresan concentraciones, flujos y cantidades con distintas unidades.  Pero, ¿cuál es la barrera entre ambos mundos? El agua del suelo. Cuando empecé a estudiarla no sabia lo interesante que podría resultar. En el agua del suelo comienza un intercambio de componentes que llegarán al agua subterránea, a los ríos y de ahí, al mar. Pero todo está relacionado: aunque siempre se haya estudiado de forma distinta el ciclo del carbono en el océano que en los bosques (tal vez de forma involuntaria), es el mismo carbono en un lado y en otro. En distintas formas sí, pero claramente vinculado. Sólo hay que aprender a unir ambos lados. Aunque no es fácil, ya que para ello hay que empezar por limar diferencias técnicas, diferencias que se alargan cuanto más tiempo pasa uno encerrado en su estudio sin recordar la importancia de las aportaciones interdisciplinares.



El futuro está en los puntos medios, es decir, en abrir barreras y en unir campos de investigacion. Sólo asi podremos encontrarle más sentido a los procesos ecológicos. Mi objetivo con esta entrada es, al fin y al cabo, corroborar la necesidad de aquéllo para lo que estoy estudiando: caminar hacia el estudio de boundless cycles.



domingo, 8 de abril de 2012

Investigación

------------------------Nobody said it was easy-----------------------------

Dedicarse a investigar es aceptar una continua relación amor-odio. Embarcarse en  la aventura de un doctorado es entrar en el terreno de las continuas preguntas sin respuestas o, aun más, de las preguntas por formular. Hay diferentes tipos de doctorados, cada uno con sus suertes y desgracias, pero, en general, aceptar una carrera investigadora conlleva una gran dosis de tres ingredientes principales: paciencia, automotivación y autocrítica.

Paciencia:  Lo que nos llama la atención a aquellos locos que con muchísima ilusión dijimos: "¡Yo quiero investigar!", es el continuo aprendizaje, la continua formulación de preguntas a las que responder. Lo que no se piensa en ese momento es el largo proceso que hay que seguir para llegar a las primeras respuestas, o la frustración de cuando las respuestas a tus cuestiones particulares no llegan...o cuando te quedas sin preguntas. El trabajo de un investigador está centrado muchas veces en los más pequeños detalles. La pregunta inicialmente formulada seguramente haya sido planteada de forma global, mostrando un reto interesante y motivador por el que esforzarse y luchar. Sin embargo, la mayor parte de las horas se pasarán haciendo un trabajo muy focalizado y puede que la imagen global se vaya perdiendo entre problemas ínfimos y que nada tienen que ver con la gran pregunta. Es por eso que hay que tener paciencia. Paciencia para mantenerse trabajando por largos periodos de tiempo,confiando en que los pequeños problemas a los que diariamente se enfrenta un investigador realmente son la base para llegar al resultado tan buscado. Y por supuesto, paciencia para mantenerse motivado, aun cuando durante el trayecto se ha dejado de ver la cima que se quiere alcanzar. Recordar que aunque no se vea, sigue ahí.

Automotivación:  En un proyecto de doctorado nadie puede hacer el trabajo por el investigador en caso de apuros. Siempre habrá gente alrededor que ayudarán dando herramientas y enseñando a usarlas, siendo esta ayuda mayor o menor dependiendo de la suerte de cada uno. Pero la solución final está siempre en manos del doctorando. Y ahí es donde surgen los conocidos cambios de humor de un investigador: si se encuentra la solución a un problema y se llega a un interesante resultado gracias al trabajo de uno mismo, puede ser muy gratificante. Sin embargo, el panorama se presenta desolador cuando uno se encuentra perdido ante su propio proyecto, sus propias preguntas. En estos momentos bajos es cuando la motivación debe venir de dentro, no se puede esperar que nadie te solucione el problema, tan sólo mantener la certeza de que si se quiere, se puede y de que siempre hay tiempo para recapitular y comenzar de nuevo.

Autocrítica: ¿Cómo se vuelve sobre los pasos de uno mismo para volver a avanzar? Analizando los errores que se han cometido. Para ello es necesaria una buena dosis de autocrítica y aprender a aceptar los errores que se cometen, sabiendo que no por errar se deja de ser buen investigador. De hecho, estoy muy segura de que muchas soluciones habrán surgido a partir de un fallo. Pero la autocrítica es un arma de doble filo, que debe ser puesta a raya para no caer en un desánimo paralizador: reflexionar sobre lo que se ha hecho con mirada crítica está bien, tirar por tierra el trabajo hecho por un exceso de crítica y negatividad puede frenar la investigación.

Para terminar esta desoladora reflexión acerca de la investigación (adivinad en qué momento se encuentra la investigadora que habla...), no puedo olvidar nombrar otro punto clave.

Adicción: Este continuo tira y afloja, estar arriba y de repente muy abajo, para después volver a subir, crea adicción. Como cualquier buena relación amor-odio. Como cualquier trabajo o actividad realizada con pasión: puede acabar con tus energías, pero no sabes cómo parar.