jueves, 19 de julio de 2012

Si...

Esta entrada se la debo a mi abuelo, que en una tarde cualquiera de un jueves cualquiera me dio un texto que me reconforta, no importa cuántas veces lo lea. 

If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too:
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don't deal in lies,
Or being hated don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise;

If you can dream---and not make dreams your master;
If you can think---and not make thoughts your aim,
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same:.
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build'em up with worn-out tools;

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings,
And never breathe a word about your loss:
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on!"

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with Kings---nor lose the common touch,
If neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much:
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And---which is more---you'll be a Man, my son! 



By Rudyard Kipling



martes, 10 de julio de 2012

El bosón de Higgs no se ha descubierto en un día

El miércoles pasado fue un día grande para la ciencia: los investigadores del CERN pudieron anunciar el descubrimiento de la existencia del bosón de Higgs. La noticia saltó a los medios de comunicación y todos quedamos maravillados con la grandeza del descubrimiento: se ha podido validar la teoría del bosón de Higgs. Ahora conocemos la existencia de un campo responsable de la masa de las partículas, algo que llena el universo y permite la creación de la materia. Un descubrimiento que abre puertas a más avances tecnológicos, que nos va acercando un poquito más a conocer de qué está hecho el universo.

Cuando leía la noticia, me embargaba la emoción, no sólo por el descubrimiento, que ya de por si es grandioso  (y no es que yo sea una forofa de la física cuántica), sino por la certeza de que el bosón de Higgs no se descubrió en un día. A nosotros nos llega la noticia cuando ya se puede hacer pública, tras horas y horas, días y días, meses y meses de ensayo y error, de experimentos, de gráficos que no dicen nada, de análisis estadísticos no válidos. Será deformación profesional, pero al leer la noticia me imaginaba la emoción de todos los investigadores, y digo todos (jefes, profesores, postdocs, estudiantes de doctorado, colaboradores externos...) que, tras años de paciencia e incertidumbre, de perseguir algo que teóricamente estaba ahí, pero que se negaba a aparecer ante sus ojos, por fin encontraron la minúscula porción de energía que buscaban. Es fascinante.

Por eso, querría felicitar a todas esas personas que se han levantado cada día persiguiendo al bosón de Higgs, explorando los millones de datos producidos por el acelerador de partículas, y se han acostado sin haber encontrado nada, pero que por fin, tras años de investigación, pueden brindar y celebrar que lo consiguieron, y que ellos estuvieron involucrados.


Amigos, el bosón de Higgs me ha recordado que la ciencia es una asunto a largo plazo, donde nada es seguro y la incertidumbre es el compañero fiel, pero que el desenlace puede emocionarte.

Os dejo un video explicativo, realizado antes del descubrimiento, que ilustra muy bien qué es el bosón de Higgs, cómo se estudia y qué hace falta para detectarlo.


http://vimeo.com/41038445

sábado, 30 de junio de 2012

Opiniones de una española en Bélgica

Llevo viviendo quince meses en Bélgica y aún no me he dignado a escribir sobre el país, su cultura y cómo mi vida ha cambiado aquí. Demasiadas reflexiones que escribir, demasiado que contar...Hoy empiezo resumiendo mis opiniones en dieciséis claves, mitad positivas y mitad negativas. Os dejo un trocito de mi experiencia belga:

Me gusta:

1.- El jazz y la música alternativa por doquier.
2.-Las bolsas traseras de las bicis con la compra del supermercado.
3.-Las verduras y huertos ecológicas en jardines urbanos.
4.- Beberme una La Chouffe en un bar belga con música en directo.
5.- El queso con mostaza.
6.- El plurilingüismo belga.
7.- El estilo de las belgas y sus falditas volando al viento.
8.- Los festivales culturales de verano.

No me gusta:

1.- El tráfico y la descoordinación de los semáforos de Amberes.
2.- Las nubes que veo todas las mañanas.
3.- El hermetismo belga cuando de la vida personal se trata.
4.- La falta de espontaneidad.
5.- Las obras a la vuelta de cada esquina.
6.- El almuerzo a las doce del mediodía.
7.- La altura media de los y las belgas.
8.- No ver montañas, ni respirar aire puro.




miércoles, 30 de mayo de 2012

De la resignación a la indignación

Me he resistido a escribir sobre el tema. Aún cuando al inicio del movimiento 15-M me sentí completamente identificada con las ideas que lo promovieron, algo me frenaba a comentar en este blog mis pensamientos acerca de los indignados y la indignación española en general.

Ahora me doy cuenta de por qué he tardado más de un año en crear esta entrada: la resignación que sentía era mas fuerte que la indignación. Esa resignación es una de las causas generalizadas del estallido del movimiento 15-M, pero también puede ser una consecuencia para los más escépticos: el 15-M comenzó como algo nuevo, puro y sin banderas políticas, pero pronto empezaron a detectarse opiniones radicales dentro del grupo que separaron a los que lo apoyaban precisamente por eso, por no ser político. Entonces la resignación hacia el sistema politico, electoral y financiero del país, dio paso a una resignacion hacia la sociedad por no ser capaces de separarnos completamente de cualquier influencia y no permitir que las reflexiones individuales e independientes de los miembros del grupo dieran paso a ideas novedosas.

Debo reconocerlo: me refugié en mi nueva vida en un país extranjero, intentando solidarizarme con mis compatriotas y la situacion que viven desde la distancia, pero no confié lo suficiente en las personas apoyando el movimiento. Será que nunca me han gustado las masas...

Acabo de volver de una visita corta a España en la que he podido apreciar una desesperación que hace cinco meses no detecté. También leo el periódico a diario (tal vez, más frecuentemente de lo que debería). Y lo que siento ahora, ahora sí, es indignación pura y dura. Eso, unido al descubrimiento del blog de Alberto Sicilia, Principia Marsupia, que no podría expresar de forma más elocuente los puntos que yo he tratado de manera tangencial y con los que estoy totalmente de acuerdo (el problema de la crisis en España, la preocupacion acerca de la generación perdida y especialmente, hacia la perdida de potencial investigador español), hace que hoy quiera declarar que he despertado de mi resignación para sentirme indignada y asustada.

Veo dos discursos cada vez más diferenciados: el de las cifras multimillonarias que los bancos y políticos manejan, y el de los sueldos mileuristas de todas las personas más cercanas a mí y formadas que conozco. Sé que no entiendo de política ni economía, por lo que no puedo analizar la situacion en términos económicos, pero me estoy cansando del argumento aquel de "es que no entiendes de economia, la situacion es muy compleja". Sí, es tan compleja que me da la sensación de que ni los propios políticos la entienden. 

Hoy quiero decir que cada vez me siento más cerca de los indignados. Me indigna la falta de ética en los discursos políticos y económicos. Me indigna la brecha cada vez más grande abierta entre las necesidades de la sociedad y las decisiones tomadas por las minorías en el poder. Pero, sin duda alguna, lo que más me indigna, y a la vez me asusta, es que esa falta de moral sea aceptada de forma general en la sociedad española. Tal vez sea causada por la resignación de la que yo acabo de despertar: resignación al sentir que las personas de a pie no tienen opción a cambiar nada de lo que ocurre en su país, ni siquiera ejerciendo el derecho a voto. Ahora me gustaría llamar a todas las personas resignadas como yo, a que confíen en el poder de las mentes pensantes de España, de todas aquellas personas trabajadoras y formadas que luchan por mantenerse al margen de los chanchullos, mentiras y ley del mínimo esfuerzo. Porque existen sí, quizás no es fácil encontrarlos dirigiendo un banco o de diputado (¿¿¿por qué???), pero muchos aún permanecen en España, aportando su granito de arena a la sociedad española. Hoy confío más que nunca en ellos.





lunes, 14 de mayo de 2012

Cuatro minutos

Hoy no hablaré de investigación. Sólo quiero compartir con vosotros la escena de la película Up que se me ha venido hoy a la cabeza. Tal vez porque cuando la vi por primera vez en el cine me pilló completamente por sorpresa y me conmovió, de modo que quedó archivada en mi memoria como una de mis escenas favoritas. 

Bastan cuatro minutos y sobran palabras para contar una historia de amor de verdad. No todo es color de rosa (ni siquiera en una película de niños), y aun así se puede ser muy feliz.





domingo, 15 de abril de 2012

La dificultad del punto medio

En mi opinión, los retos se encuentran en los puntos medios, en las intercepciones, en los solapes, la unión...hay muchas maneras de describirlo. No paro de observar cómo existe una inercia que nos mueve hacia los extremos. Y esto ocurre en distintos ámbitos: podría estar hablando de política, de moda, o de cualquier otro tema, pero hoy me centraré en la ciencia.

A veces el "centro", el punto medio, está visto como aburrido y monótono. Es más interesante estar metido en el meollo de una cuestión, esto es, en el tema puntero. Sin embargo, no todo es blanco o negro, se dice, también hay gris. Pero el gris se rechaza. Es menos intenso, menos excitante, es algo, pero nada a la vez. Y sin embargo, yo encuentro en los "puntos medios" los mejores retos escondidos.

En los límites entre disciplinas es donde surgen los desafíos, las dificultades más ocultas, pero más complejas. Es el caso del tema que abordo: desde las primeras lecciones de ciencia que recibimos, siempre hemos diferenciado el mundo acuático del terrestre, de forma que a la hora de elegir especialidad, casi sin darnos cuenta, estamos eligiendo y definiendo claras barreras del terreno de la ecología en el que nos movemos. Y es cuando alguien penetra en la interfaz entre ambos mundos cuando se descubre el abismo que se ha creado a base de separatismos involuntarios. Los científicos del mundo acuático están interesados en ciertos factores, describen parámetros expresados en ciertas unidades de medida mientras que al otro lado de la barrera, los ecólogos terrestres se centran en distintos factores ambientales y expresan concentraciones, flujos y cantidades con distintas unidades.  Pero, ¿cuál es la barrera entre ambos mundos? El agua del suelo. Cuando empecé a estudiarla no sabia lo interesante que podría resultar. En el agua del suelo comienza un intercambio de componentes que llegarán al agua subterránea, a los ríos y de ahí, al mar. Pero todo está relacionado: aunque siempre se haya estudiado de forma distinta el ciclo del carbono en el océano que en los bosques (tal vez de forma involuntaria), es el mismo carbono en un lado y en otro. En distintas formas sí, pero claramente vinculado. Sólo hay que aprender a unir ambos lados. Aunque no es fácil, ya que para ello hay que empezar por limar diferencias técnicas, diferencias que se alargan cuanto más tiempo pasa uno encerrado en su estudio sin recordar la importancia de las aportaciones interdisciplinares.



El futuro está en los puntos medios, es decir, en abrir barreras y en unir campos de investigacion. Sólo asi podremos encontrarle más sentido a los procesos ecológicos. Mi objetivo con esta entrada es, al fin y al cabo, corroborar la necesidad de aquéllo para lo que estoy estudiando: caminar hacia el estudio de boundless cycles.



domingo, 8 de abril de 2012

Investigación

------------------------Nobody said it was easy-----------------------------

Dedicarse a investigar es aceptar una continua relación amor-odio. Embarcarse en  la aventura de un doctorado es entrar en el terreno de las continuas preguntas sin respuestas o, aun más, de las preguntas por formular. Hay diferentes tipos de doctorados, cada uno con sus suertes y desgracias, pero, en general, aceptar una carrera investigadora conlleva una gran dosis de tres ingredientes principales: paciencia, automotivación y autocrítica.

Paciencia:  Lo que nos llama la atención a aquellos locos que con muchísima ilusión dijimos: "¡Yo quiero investigar!", es el continuo aprendizaje, la continua formulación de preguntas a las que responder. Lo que no se piensa en ese momento es el largo proceso que hay que seguir para llegar a las primeras respuestas, o la frustración de cuando las respuestas a tus cuestiones particulares no llegan...o cuando te quedas sin preguntas. El trabajo de un investigador está centrado muchas veces en los más pequeños detalles. La pregunta inicialmente formulada seguramente haya sido planteada de forma global, mostrando un reto interesante y motivador por el que esforzarse y luchar. Sin embargo, la mayor parte de las horas se pasarán haciendo un trabajo muy focalizado y puede que la imagen global se vaya perdiendo entre problemas ínfimos y que nada tienen que ver con la gran pregunta. Es por eso que hay que tener paciencia. Paciencia para mantenerse trabajando por largos periodos de tiempo,confiando en que los pequeños problemas a los que diariamente se enfrenta un investigador realmente son la base para llegar al resultado tan buscado. Y por supuesto, paciencia para mantenerse motivado, aun cuando durante el trayecto se ha dejado de ver la cima que se quiere alcanzar. Recordar que aunque no se vea, sigue ahí.

Automotivación:  En un proyecto de doctorado nadie puede hacer el trabajo por el investigador en caso de apuros. Siempre habrá gente alrededor que ayudarán dando herramientas y enseñando a usarlas, siendo esta ayuda mayor o menor dependiendo de la suerte de cada uno. Pero la solución final está siempre en manos del doctorando. Y ahí es donde surgen los conocidos cambios de humor de un investigador: si se encuentra la solución a un problema y se llega a un interesante resultado gracias al trabajo de uno mismo, puede ser muy gratificante. Sin embargo, el panorama se presenta desolador cuando uno se encuentra perdido ante su propio proyecto, sus propias preguntas. En estos momentos bajos es cuando la motivación debe venir de dentro, no se puede esperar que nadie te solucione el problema, tan sólo mantener la certeza de que si se quiere, se puede y de que siempre hay tiempo para recapitular y comenzar de nuevo.

Autocrítica: ¿Cómo se vuelve sobre los pasos de uno mismo para volver a avanzar? Analizando los errores que se han cometido. Para ello es necesaria una buena dosis de autocrítica y aprender a aceptar los errores que se cometen, sabiendo que no por errar se deja de ser buen investigador. De hecho, estoy muy segura de que muchas soluciones habrán surgido a partir de un fallo. Pero la autocrítica es un arma de doble filo, que debe ser puesta a raya para no caer en un desánimo paralizador: reflexionar sobre lo que se ha hecho con mirada crítica está bien, tirar por tierra el trabajo hecho por un exceso de crítica y negatividad puede frenar la investigación.

Para terminar esta desoladora reflexión acerca de la investigación (adivinad en qué momento se encuentra la investigadora que habla...), no puedo olvidar nombrar otro punto clave.

Adicción: Este continuo tira y afloja, estar arriba y de repente muy abajo, para después volver a subir, crea adicción. Como cualquier buena relación amor-odio. Como cualquier trabajo o actividad realizada con pasión: puede acabar con tus energías, pero no sabes cómo parar.